Balkanidades

Reflexiones, noticias y curiosidades sobre los Balcanes

Archivo de 26 junio 2009

Música balcánica para descargar en RadioMK

Publicado por Miguel G. Lázaro en junio 26, 2009

“Mejor ser un borracho que un viejo”, éste es el cachondo título de esta preciosa canción de Plavi Orkestar, todo un clásico pop en todos los países de la Antigua Yugoslavia. Ésta y otras muchas se pueden escuchar y descargar en la página de RadioMK.

El único problema de la página es que los artistas y canciones están ordenados por años y por orden alfabético, y el sistema de búsqueda no funciona muy bien, pero conociendo el año y el artista, todos aquellos que no utilicen programas de descarga (torrents o E-Mule) pueden encontrar y descargarse aquí música de los Balcanes.

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Ilidža graduation fashion show

Publicado por Miguel G. Lázaro en junio 14, 2009

Un sábado a mediados de junio en Ilidža, municipio al oeste de Sarajevo. Un grupo de jóvenes celebran una graduación con birretes y togas al más puro estilo norteamericano.

Es una celebración, así que los asistentes se ponen guapos, a su modo.

Lo mejor de todo, la moda del calzado. ¿Creerán que así van elegantes? ¿saldrían todos los zapatos de la misma tienda? ¿era la tienda una zapatería?

Graduación Ilidza - Jun 09 - 21

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Pasar de cirílico a latino y viceversa

Publicado por Miguel G. Lázaro en junio 12, 2009

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El cirílico es un alfabeto precioso, pero aprender un idioma nuevo ya es suficientemente difícil como para complicarse con letras desconocidas. Para solventar este problema y ahorrarse algún que otro dolor de cabeza hay un par de aplicaciones muy sencillitas que permiten convertir textos escritos en cirílico a nuestro alfabeto latino:

Translit es una aplicación muy ligerita que se puede instalar en Word, tanto en versión Office 2003 como 2007, y que permite seleccionar y transformar un texto en cirílico al alfabeto latino. Se puede descargar aquí. Una vez instalado (no debería dar ningún problema), en la versión Word 2007 se añade una pestaña llamada “Complementos”. Sólo tenemos que seleccionar el texto que queremos convertir y darle al símbolo de la conversión que deseemos.

Mozilla Firefox tiene también un par de complementos que permite seleccionar textos de una página web y transcribirlos automáticamente al alfabeto latino.

- Para la última versión de Firefox, la 4.0, el mejor programa es Transliterator, que además de convertir el cirílico serbio también funciona con el ruso, búlgaro, macedonio, y otros muchos alfabetos. Una vez instalado (hay que reiniciar el navegador), seleccionamos el texto que queremos convertir, hacemos click con el botón secundario del ratón, y saldrá la opción de convertir hacia un sentido u otro (Transliterate o Detransliterate).

- Todavía sin actualizar para Firefox 4.0 está Preslovar, que es menos práctico que el anterior. Una vez instalado el complemento, seleccionamos el texto y vamos al menú “Editar”. Allí tenemos las opciones У ћириличу para convertir al cirílico, y Из ћирилице para pasar del cirílico al latino. Es un poco engorroso que en el menú salga en cirílico, pero es lo que hay.

Enlaces relacionados: Herramientas del idioma.

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Bosnia y Herzegovina: Una reflexión sobre un despropósito.

Publicado por Miguel G. Lázaro en junio 11, 2009

Recién estrenado en su cargo en Bosnia y Herzegovina, un embajador de uno de los grandes Estados de la Unión Europea reconoce que no había imaginado que la situación pudiera ser tan grave: “Aquí ocurre algo que no había visto en toda mi carrera, y es que me reúno con los ministros y jefes de Gobierno y de Estado para decirles lo que tienen que hacer y cómo; si hiciera esto en cualquier otra parte del mundo al día siguiente me expulsan del país.” Seguramente, pero a este embajador no le expulsarán de Bosnia y Herzegovina porque éste es un país radicalmente diferente a cualquier otro, ¿o acaso alguien se imagina al embajador alemán concediendo una entrevista a El País y diciendo lo que tiene que hacer España para mejorar su situación económica, o emitiendo un juicio sobre qué deberíamos hacer para acabar con ETA, por ejemplo? En Bosnia y Herzegovina eso ocurre con frecuencia y las opiniones de los diplomáticos llegan incluso a la portada de los periódicos, lo que da una medida de la importancia que se le concede a sus declaraciones.

Embajadores y gobernantes extranjeros, incluido el gobernador de Maryland, EE UU, exponen en los periódicos de Sarajevo sus reflexiones sobre la situación.

Embajadores y gobernantes extranjeros, incluido el gobernador de Maryland, EE UU, exponen en los periódicos de Sarajevo sus recomendaciones y reflexiones sobre la situación en Bosnia y Herzegovina.

Y es que los embajadores extranjeros hacen mucho más que preocuparse por las relaciones entre los Estados que representan y Bosnia y Herzegovina. En Sarajevo juegan a la política como peones en esta interminable partida de ajedrez que lleva en tablas desde 1995, cuando por fin se terminó la guerra y comenzó la lenta e inacabable construcción de la paz. Aquello sucedió en la pequeña ciudad de Dayton, EE UU, en noviembre de 1995, y allí se reunieron los presidentes de Bosnia y Herzegovina, Croacia y Serbia para fijar unos términos de paz que también apoyaron con su firma los presidentes de EE UU, Rusia, Francia, Gran Bretaña y Felipe González como enviado especial de la Unión Europea. Con aquella firma múltiple asumían todos ellos el compromiso y la responsabilidad de trabajar por la paz y la estabilidad del país, y para ello crearon un organismo, el llamado Comité de Implementación de la Paz o PIC (Peace Implementation Council) y una figura, el Alto Representante, que serían los encargados de velar por la aplicación de dichos acuerdos. De ello hace una larguísima década y media, y así seguimos.

No es ninguna tontería recordar que en 1957 se sentaron en Roma alemanes, franceses, italianos, belgas y holandeses y luxemburgueses, gentes que una década antes se habían matado de la forma más horrible que la humanidad ha conocido, pero que ahí estaban, firmando unos tratados de cooperación económica y buena voluntad que sembraron la semilla de lo que hoy es la Unión Europea. En Bosnia y Herzegovina, en cambio, han pasado casi quince años desde el fin del horror y todavía parece que las heridas de la guerra no sólo no se cierran, sino que se gangrenan sin remisión.

Lo inaudito es que éste es un caso para el que todo el mundo parece tener clara la solución, que pasa por la aplicación de la receta de Dayton y el ingreso del enfermo sanado en la Unión Europea. Así lo reconocen los líderes políticos locales, y en ello han trabajado decenas de miles de expertos internacionales y se han invertido centenares de miles de millones. Si la integración europea es la zanahoria la Comunidad Internacional posee además una completa gama de palos, de los cuales el más terrorífico es la llamada “Autoridad de Bonn” concedida por el PIC al Alto Representante, y que le dota de la autoridad de destituir cargos democratica y soberanamente elegidos si se considera que suponen un obstáculo a la aplicación del plan de paz. Ahí es nada, el virrey echando a un alcalde, a un ministro o al mismísimo presidente del gobierno.

El Comité de Implementación de la Paz y su Alto Representante son una especie de gabinete médico que uno pensaría que en principio debería ser infalible, por la sencilla razón de que en él están todos, absolutamente todos: Naciones Unidas y la mayoría de sus agencias especializadas, la OSCE, la OTAN, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, por supuesto EE UU y Rusia, y con ellos hasta 55 países a título individual, entre ellos Albania, Marruecos, Arabia Saudí, Ucrania, Omán o Malasia. Por descontado también está la Comisión Europea, que se ha traído a su policía y al ejército. Es decir, la crème de la crème de la geopolítica mundial. Sólo falta China, que dejó de inmiscuirse formalmente en los asuntos de Bosnia y Herzegovina en 2000.

De esta forma, si es cierto que en el mundo hay muchos Estados dominados de alguna forma por otros, no hay ninguno sometido a la voluntad de tantos otros como Bosnia y Herzegovina. Y todos ellos y muchos otros dedican sus energías y montones de dinero a trabajar por ese objetivo común de Dayton y la integración europea, un objetivo sacrosanto y asumido por todos.

Pero lo cierto es que cualquiera que haya trabajado en el país o que esté al tanto de lo que ocurre aquí conoce las dificultades que conlleva cualquier iniciativa que suponga la cooperación entre las partes que se enfrentaron en la guerra. El Estado central es débil e ineficaz, las entidades van cada una por su lado, la limpieza étnica se consolida día a día, la mitad serbia admite sin tapujos que quiere independizarse, croatas y musulmanes se hacen la puñeta en la mitad que comparten y con especial inquina en la dividida ciudad de Mostar, cada comunidad estudia un currículo diferente, y así un triste y larguísimo etcétera.

Es inevitable preguntarse qué está fallando aquí. Parece que todos tienen asumida la receta, los médicos controlan casi en su totalidad al paciente, pero éste no quiere tomarse la medicina. Una UVI con 4 millones de internos es una visión terrorífica, pero Bosnia y Herzegovina no es otra cosa. Está claro que los primeros responsables son los propios bosnioherzegovinos, pero cabría preguntarse si la Comunidad Internacional está haciendo lo más apropiado, o si aquellos acuerdos de Dayton, pese a detener la matanza, se equivocaron al diseñar el mecanismo que debería crear la paz.

Mientras tanto, miles de personas dedicamos todas nuestras energías a intentar que este país salga hacia delante, manejando ingentes recursos puestos a nuestra disposición por la Comunidad Internacional. Cuando no se trabaja con personas sino con instituciones y se busca cualquier tipo de cooperación entre ellas se acaba dudando de que merezca la pena tanto desvelo, porque sencillamente las partes no quieren colaborar entre sí o peor aún, utilizan cada oportunidad que se les brinda para torpedearla. Es inútil medicar a un enfermo si en cuanto te das la vuelta escupe la aspirina. Como con Dayton, todavía hoy el enfermo dice sí a cualquier tratamiento o proyecto, promete colaboración y recursos y alaba y agradece los esfuerzos, y uno acaba concluyendo que definitivamente le están tomando el pelo.

Es terriblemente frustrante dar lo mejor de uno mismo y comprobar que no sirve para nada, hasta que acabas cometiendo el pecado de pensar si tanta atención, mimos y cuidados son contraproducentes. Menos mal que cuando unos nos quemamos siempre llegan otros que, después del desconcierto inicial como ese embajador recién llegado, se dedican cargados de energía a alimentar la batería de este despropósito.

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