Balkanidades

Reflexiones, noticias y curiosidades sobre los Balcanes

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El cementerio de Zemun en Belgrado

Publicado por Miguel G. Lázaro en noviembre 27, 2011

Zemun es un municipio al norte de Belgrado lleno de encanto y de historia. Sus casitas tamaño pueblo están hoy habitadas por gente joven, activa, bohemia e inquieta, que las han heredado de los militares, funcionarios de aduanas y comerciantes que durante siglos ocuparon este estratégico punto en la intersección del Danubio y el Sava. En 1521 pasó a manos de los turcos y en 1717 a la de los austrohúngaros, y no fue incorporada al Reino de los Serbios, Croatas y Eslovenos hasta 1918.

Justo detrás de su monumento más icónico, la sencilla pero monumental torre de Gardoš, hay un cementerio absolutamente fantástico.

"Estudiante. Falleció trágicamente."

Ella, "Azafata de la JAT, falleció el 26-1-1972 en la catástrofe del DC-9". A la izquierda, "Madre Sofía, Funcionaria bancaria" y a la derecha, "Padre Gavro, piloto de combate, instructor de vuelo"

Duška nos dice en un comentario que para llegar a Zemun desde distintas partes de Belgrado los autobuses que hay son los siguientes:

15 – ZELENI VENAC – ZEMUN NOVI GRAD
17 – KONJARNIK – ZEMUN GORNJI GRAD
18 – MEDAKOVIC III – ZEMUN PRVOMAJSKA
45 – BLOK 44 – ZEMUN NOVI GRAD
78 – BANJICA II – ZEMUN
83 – CRVENI KRST – ZEMUN

Muchas gracias de nuevo, Duška!

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Entradas relacionadas: “La muerte tiene rostro“, “Lápidas en ladino: el cementerio judío de Sarajevo” y “El cementerio de Zagreb deslumbra el 1 de noviembre

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The Whistleblower: Cine valiente que nos recuerda el poder de la opinión pública.

Publicado por Miguel G. Lázaro en septiembre 20, 2011

The Whistleblower, retitulada “La verdad oculta” pero literalmente “la delatora”, es un cuasi-thriller policíaco ambientado en la Bosnia y Herzegovina de finales de los años 90. Una película de conspiraciones, malos malísimos y una heroína, Kathryn Bolkovac, que se enfrenta a miembros de la ONU por hacer pública una dolorosa verdad: que los ‘internacionales’ participan en redes de explotación y tráfico de mujeres. Una historia doblemente terrible porque es real, y porque con otros escenarios y otros protagonistas no deja de repetirse en la actualidad.

Cartel promocional utilizado en algunos países de Latinoamérica.

Rachel Weisz, Monica Bellucci y Vanessa Redgrave son las caras conocidas que dan visibilidad comercial al film, el primer largometraje de la directora Larysa Kondracki. Weisz convence en su interpretación de la policía norteamericana Kathryn Bolkovac, quien en 1999 fue contratada por una empresa privada para trabajar en la fuerza internacional de policía de la ONU en Bosnia y Herzegovina. Allí se hace cargo de la oficina de género, desde la que investiga casos de tráfico de mujeres del Este de Europa. Con horror descubre que sus compañeros de la comunidad internacional no sólo son clientes habituales de los prostíbulos, sino que participan activamente en las redes de tráfico de seres humanos.

La película narra los pormenores de la investigación que realizó Bolkovac, y denuncia con eficacia la doble moral que en ocasiones reina en estas organizaciones internacionales. También condena el oportunismo criminal de aquellos trabajadores internacionales que, escudándose en la inmunidad de su estatus y en el anonimato del extranjero, se comportan como nunca lo harían en su país. Es un film duro pero interesante, que cabalga en un ritmo de thriller muy apropiado que consigue atrapar con facilidad.

La valiente denuncia de Kathryn Bolkovac provocó un escándalo mediático que creció con rapidez al dar repercusión pública a situaciones similares. Como consecuencia el Secretario General Kofi Annan publicó un Boletín titulado “Medidas especiales de protección contra la explotación y el abuso sexuales”, que fue acompañado por la creación de una Task Force específica contra los abusos por parte de los funcionarios de la ONU y demás personal.

Naciones Unidas ha implantado una política de “tolerancia cero” respecto al comportamiento de su personal, que incluye la prohibición del “intercambio de dinero, empleos, bienes o servicios por sexo”. El problema es que la ONU no tiene capacidad para hacer castigar a los infractores más allá de la sanción administrativa, o como máximo con el despido. El Estado del que sea nacional el individuo es el único que puede iniciar medidas penales, pues el personal de la ONU goza de inmunidad y no puede ser juzgado en el país donde se encuentra en misión. Aunque la tolerancia cero es aplicada por Naciones Unidas, que repatría a quienes se demuestra que han cometido abusos, no suele trascender que después se les juzgue ni que cumplan condenas.

Lo más escalofriante es que probablemente tan sólo conocemos la punta del iceberg, y que el miedo de las víctimas impide la mayoría de las veces la denuncia de los abusos. “Nadie a quien dirigirse” es el título de un informe de la rama británica de Save the Children, en el que se denuncia la dimensión de los abusos a menores por personal internacional, y condena la total y absoluta indefensión de estas niñas y niños.

La ONU debe presionar para que la política de “tolerancia cero” sea asumida y puesta en práctica de forma firme por los Estados miembros. Esta política no será efectiva mientras el único castigo seguro para los proxenetas, agresores y abusadores sea un billete de vuelta a casa. Pero lo cierto es que la ONU tiene poca capacidad para tomar cartas reales en el asunto, y mucha dependencia de las aportaciones voluntarias de sus países miembros para mantener a más de 120.000 individuos en 16 misiones. A la ONU no le conviene incomodar demasiado a un Estado que aporta tropas, exigiendo que juzgue a los criminales. Este papel parece por tanto reservado a la opinión pública de esos propios Estados, y que, sensibilizada con la cuestión, reclame el esclarecimiento de los hechos y exija responsabilidades penales si se demostraran los abusos.

Sin duda este es el gran mérito de esta película, que contando de forma ágil la historia, y sin ser más escabrosa de lo estrictamente necesario te posiciona de forma inexcusable del lado de la víctima, y firme en la exigencia irrenunciable de castigar al agresor. Es una cinta que ayuda a crear ciudadanía y a exigir responsabilidad a los Estados, un film que, esperemos, contribuirá al triunfo de la tolerancia cero real frente a la explotación y los abusos sexuales cometidos por el personal internacional.

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La película ha sido estrenada este verano en varios países pero todavía no está confirmada su proyección en España.

El guión mantiene los nombres reales de Kathryn Bolkovac y de Madeleine Rees, que fue la Alta Comisionada para los Derechos Humanos en Bosnia y Herzegovina (interpretada por Vanessa Redgrave). Se alteran en cambio los nombres de otros implicados, como la compañía de servicios militares subcontratada por EE UU y para la que trabaja Bolkovac, DynCorp, que pasa a llamarse Democra, o la Organización Internacional de las Migraciones para la que trabaja una gélida Monica Bellucci es llamada Global Desplacement Agency.

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Para saber más: Imprescindible el artículo del Washington Post (mayo de 2001) sobre la repercusión del escándalo. Artículo de Foreign Policy (sept 2011) sobre la expulsión reciente de la ONU de la que fue la jefa y cómplice de Bolkovac en Bosnia, Madeleine Rees.

Además del informe de Save the Children (de 2008), hay dos informes del año 2002 dedicados a destapar la trata de mujeres hacia Bosnia y Herzegovina para utilizarlas como esclavas sexuales. En ellos se menciona la participación de miembros de los cuerpos policiales españoles:  International Crisis Group (mayo de 2002), y Human Rights Watch (noviembre 2002).

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Lápidas en ladino: la huella sefardí en el cementerio judío de Sarajevo.

Publicado por Miguel G. Lázaro en junio 2, 2011

Totalmente abandonadas al paso del tiempo, rodeadas de maleza y algunas resquebrajadas por las explosiones de la guerra reciente, las tumbas de la comunidad judía de Sarajevo dan fé de la rica convivencia cultural y religiosa que vivió esta ciudad en tiempos mucho mejores que los actuales. Apenas quedan ya aquí descendientes de los sefardíes que a principios del s. XVI llegaron a Saray-Bosna huyendo de la limpieza étnica de los Reyes Católicos, pero sí han sobrevivido, grabadas en la piedra negra, deliciosas muestras de amor por los seres queridos.

Fantástica mezcla de español con grafía eslava: la đ sustituye a nuestra j, y la j a nuestro fonema i, como en el caso de đoja=joya. La h muda no se escribe, y la ch se representa como č.

 “Una joya imponente / Hombre preciado e inteligente / Yéndose al mundo de la verdad / Todos aprecian sus hechas de bondad / Vicepresidente de la comunidad, / Presidente de sociedades / Laborador público días y tardes / La tasa de su vida fue cortada / Antes del tiempo fue arrancada / A su encuentro salgan ángeles del cielo / En Gan-Eden den a su alma consuelo”. Con estas enternecedoras palabras se despedían los Pardo de uno de los suyos, que con otros muchos centenares descansa en una de las laderas que rodean Sarajevo, bajo lápidas con apellidos como Moreno, Kampos, Montiljo o Kabiljo (en los que -ljo se lee “-llo”, Montillo y Cabillo). Éstas se mezclan con las de nombres centroeuropeos de los judíos ashkenazis, que huyeron de las persecuciones en el centro de Europa en el s. XVII, y que como los sefardíes, fueron bienvenidos y encontraron refugio y protección en los dominios del Imperio Turco.

Las autoridades otomanas toleraban la libertad de cultos en su territorio, y no sólo permitieron sino que favorecieron el establecimiento de la comunidad judía en el Imperio, sabedoras de los conocimientos mercantiles y financieros que han hecho prosperar a este pueblo. Cuando en agosto de 1492 expiraron los 4 meses de plazo que los Reyes Católicos habían dado a los súbditos de fe judía para convertirse o exiliarse, el sultán Bayaceto II llegó incluso a enviar buques a las costas ibéricas para recoger a los refugiados. A este sultán de gran visión estratégica se le atribuye la curiosa crítica, recogida por Caro Baroja, de “considerar como torpes a los Reyes Católicos por haber expulsado de sus reinos a súbditos tan provechosos para sus intereses”. Las puertas del Imperio Otomano estuvieron desde entonces siempre abiertas a la población judía, y en sus confines más occidentales, los de la Península Balcánica, se establecieron e integraron con gran fortuna y provecho.

La primera prueba escrita de presencia judía en Sarajevo data de 1557, y veinte años después el pashá les autorizaba a construir un barrio propio y la primera sinagoga, en una zona a la que llamaron El Cortijo. Los sefardíes se trajeron consigo no sólo la lengua y tradición hispana, sino también una auténtica joya bibliográfica: un Hagadá fechado en 1350 y elaborado en Barcelona.

Calle de Sarajevo dedicada a la asociación judía La Benevolencija

La comunidad judía (sefardí y ashkenazi) prosperó en Sarajevo y se dice que en algún momento llegó a constituir una quinta parte de la población de la ciudad, lo que le ha valido el sobrenombre de “el Jerusalén europeo”, un lugar en el que sinagogas, mezquitas e iglesias católicas y ortodoxas se han venido mezclando en secular armonía. A finales del s. XIX la comunidad sefardí de Sarajevo llegó a publicar un periódico en ladino, La Alborada, y en 1892 se constituía una asociación cultural y caritativa que todavía hoy aglutina a la comunidad judía de Bosnia y Herzegovina: la Benevolencija.

El siglo XX fue terrible para la comunidad judía, y cerca del 85 % de los más de 10.000 judíos que vivían en la ciudad fueron asesinados durante el Holocausto, en campos de exterminio tristemente célebres como Jasenovac o Auschwitz. Gran parte de los supervivientes de la Segunda Guerra Mundial huyeron después al recién creado Estado de Israel, y otros lo hicieron 40 años después, escapándose de la guerra de 1992. Se estima que la comunidad judía de la ciudad la forman actualmente unas 700 personas, aunque es bastante probable que su número sea inferior.

El barrio del Cortijo desapareció en un incendio a finales del siglo XIX, y apenas queda un tercio de las 15 sinagogas que hubo en la ciudad. El cementerio, en cambio, y aunque en un estado penoso y muy descuidado, como testigo mudo y triste del paso de la historia y del hacer inevitable de la muerte, alberga tumbas desde el año 1630, con epitafios que son un auténtico tesoro:

Epitafio a Isak G. Salom, empresario local de quien se nos cuenta que abrió la primera fábrica de fósforos del país, en 1901 en Tuzla (http://bit.ly/iB8Xrf)

Sonia me ha pasado esta preciosa foto del cementerio cubierto de nieve. Gracias! :)

El lugar está en las laderas del monte Trebević, que es el que bordea la ciudad por el sur. Está por encima de la carretera de circunvalación de Sarajevo, conocida como tranzit pero oficialmente llamada “Camino de los jóvenes musulmanes” (Put mladih muslimana). La forma más fácil de llegar es desde Grbavica, subiendo por la calle que sale a la izquierda de la gasolinera de EP junto a la Oficina del Alto Representante (OHR, Office of the High Representative). Desde allí son 5 minutos y no tiene pérdida.

Bosquejo en el que se indica la situación del cementerio y cómo llegar (click para agrandar o en este enlace: http://bit.ly/lg8XAo)

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Para saber más: Página de la Jewish Virtual Library sobre Sarajevo, Edicto de Granada, página del ISJM sobre monumentos judíos, artículo de Ricardo Angoso en el Centro Virtual Cervantes, artículo sobre la Haradá de Sarajevo.

Artículos relacionados: El cementerio de Zagreb deslumbra el 1 de noviembre“, “La muerte tiene rostro” y “El cementerio de Zemun en Belgrado

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El terremoto de Kotor de 1979

Publicado por Miguel G. Lázaro en marzo 17, 2010

Sólo 10 segundos. 10 segundos de terror a las 7:30 de la mañana del 15 de abril de 1979, como si 500 bombas atómicas hubieran caído sobre la costa montenegrina provocando un temblor de intensidad severa, 7.1 en la escala de Richter, que se sintió en dos tercios de la República y dejó a más de cien mil personas sin hogar. Más de 600 iglesias y lugares religiosos fueron dañados o destruidos, casi 1.000 casas resultaron en ruinas, y la mayoría de las murallas y fortificaciones costeras fueron parcialmente destruidas. De los 200 edificios en el casco antiguo de Budva, sólo 6 quedaron indemnes, mientras que la mayoría de las infraestructuras públicas (carreteras, ferrocarril, alcantarillas, redes eléctricas y de agua) resultaron duramente dañadas. La mortalidad fue sorprendentemente baja para lo que se podría esperar de un terremoto de esta magnitud, pero casi un centenar de personas murieron y alrededor de un millar resultaron heridas.

Grietas en las paredes de la ciudad barroca de Kotor.

Tito apeló a las repúblicas yugoslavas para que ayudaran como pudieran a los montenegrinos, y en Serbia se decretó la contribución del 1% del sueldo de cada trabajador para el periodo 1979-1989. La comunidad internacional también se sobrecogió con la tragedia, y la UNESCO incluyó Kotor y la bahía en la lista de “Patrimonio de la Humanidad en peligro” para promover la ayuda económica extranjera. Hoy día muchos monumentos e iglesias todavía muestran las cicatrices del desastre, pero después de dos décadas de reconstrucciones la mayoría de los monumentos están completamente restaurados. En 2003 la UNESCO finalmente sacó a Kotor de la lista de Patrimonio en peligro, aunque sigue incluido como Patrimonio de la Humanidad por su relevancia arquitectónica y cultural. Pero no hay mal que por bien no venga y el temblor descubrió tesoros arqueológicos como los restos de la primera iglesia de San Trifón en Kotor y miles de reliquias en una necrópolis romana en Budva.

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Las difíciles relaciones entre Iglesia y Estado en Croacia

Publicado por Miguel G. Lázaro en octubre 2, 2009

Esto utilizaban para degollar prisioneros en Jasenovac

Esto utilizaban para degollar prisioneros en Jasenovac

El día 24 de septiembre se celebró en Croacia un homenaje a las víctimas de los campos de concentración en el país durante la Segunda Guerra Mundial. Croacia fue invadida por las tropas del Eje y en 1941 se estableció el Estado Independiente de Croacia (NDH, en sus siglas en croata), controlado por el movimiento Ustaša liderado por Ante Pavelić. Los fascistas croatas instauraron un régimen de terror que detuvo, encerró y asesinó a centenares de miles de serbios, judíos y gitanos, de los cuáles sólo en el tristemente famoso campo de Jasenovac murieron entre 100.000 y 600.000.

Este año el cardenal y arzobispo de Zagreb Josip Bozanić visitó por primera vez estos campos acompañado de 400 religiosos. El tamaño del séquito se explica por la importancia del acontecimiento, ya que el cardenal es la cabeza máxima de la Iglesia Católica en Croacia, y  es la figura de más alto rango de la Iglesia que ha pasado por aquí desde la Segunda Guerra Mundial. El colaboracionismo de la Iglesia con el fascismo Ustaša es un episodio  controvertido en la historia reciente de Croacia: la Yugoslavia de Tito condenó al cardenal de aquella época a 16 años de cárcel, pero Juan Pablo II tenía otra imagen de él y lo beatificó en 1998. Es más, lo nombró mártir, pese a que de los 16 años de pena sólo cumplió 5 y luego el ex cardenal se retiró a su parroquia.

El Presidente de la República, Stjepan Mesić

El Presidente de la República, Stjepan Mesić

La visita del cardenal a los campos de concentración ha servido al Presidente de la República Stjepan Mesić para elevar un grado la tensión con la Iglesia Católica, ya que juzgó que la visita del cardenal debía haberse producido “mucho antes”. A esto respondió un obispo diciendo que “sería bueno si nuestro presidente fuera un católico, no sólo declarado, sino cuya vida fuera un testimonio de fé”. Y así están las relaciones Estado-Iglesia en Croacia actualmente, según parece todo detonado por la sugerencia de Mesić de retirar los símbolos religiosos de los cuarteles, comisarías y escuelas. Después de este anuncio, en la revista “La Voz del Concilio” [Glas Koncila] se declaraba la guerra con un artículo en el que se hablaba de la necesidad de que el presidente fuera “una persona sana y equilibrada”.

A la Iglesia Croata no le gusta Mesić, y estamos en época preelectoral así que le están dando con toda la artillería. Pero Mesić no se queda corto y ha amenazado con cortar el grifo de la financiación pública a la Iglesia. Las elecciones son en enero de 2010, y este país, con un 88% de católicos, lo es bastante más que España, que tiene un 76%. A ver qué pasa.

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De Jerusalén a Cetinje. El increíble viaje de tres reliquias.

Publicado por Miguel G. Lázaro en marzo 4, 2009

Un trozo de la Santa Cruz, la mano derecha de San Juan Bautista y un precioso

Filermosa

Si como dice la tradición fue pintado por San Lucas, entonces la imagen es un retrato fiel de la Virgen María, de ahí su importancia y la devoción que despierta. Considerando las dificultades por las que pasó el icono está en buenas condiciones, y sólo faltan un zafir en la gargantilla y un rubí en la corona, mientras que los casi trescientos diamantes todavía están en su sitio. Las puntas blancas que salen de la cabeza de la Virgen representan la Cruz de Malta, y son de esmalte.

Un trozo de la Santa Cruz, la mano derecha de San Juan Bautista y un precioso icono que una tradición atribuye al mismo San Lucas Evangelista, son las tres reliquias más preciosas y veneradas en Cetinje, la capital histórica de Montenegro. Estas tres piezas han recorrido juntas un increíble viaje de mil años, desde Jerusalén a Cetinje, pasando por islas del Mediterráneo, Rusia y media Europa.

Las reliquias eran parte del patrimonio de los Caballeros de San Juan Bautista o Caballeros Hospitalarios, una orden de caballería formada después de la conquista de Jerusalén para proteger a los peregrinos a Tierra Santa. Se desconoce cómo las reliquias llegaron a manos de los caballeros, pero cuando perdieron Acre, su último baluarte en Tierra Santa, se llevaron con ellos las piezas en su retirada a Chipre y después a Rodas. Allí guardaron el icono de la virgen en el santuario del Monte Filermo, de donde recibe el nombre de Nuestra Señora de Filermo o, sencillamente, Filermosa. Suleimán el Magnífico  expulsó  a los caballeros de Rodas, pero poco después el Emperador Carlos V les donó una pequeña isla  en el Mediterráneo, y por la que comenzarían a ser conocidos como caballeros de la Orden de Malta. Como pago por la donación tenían que entregar un halcón al año el día de Todos los Santos, que es a su vez el origen de la leyenda del Halcón Maltés.

Desde finales del siglo XVII los zares rusos enviaron a sus oficiales a entrenarse en los barcos de la Orden, pues el Imperio quería hacer una flota pero no tenía tradición marinera. La confianza y cooperación con Rusia llevó a muchos caballeros de la orden a buscar refugio en San Petersburgo después de que la isla fuera tomada por Napoleón en 1798. Las reliquias fueron veneradas en Rusia hasta la revolución de 1917, cuando comenzaron un largo periplo por Europa de manos de la madre del Zar. Crimea, Londres, Dinamarca, y por decisión del Obispo ruso Hrapovicky, hasta Belgrado, donde se entregaron al rey Alejandro I Karadjordjević como agradecimiento por acoger a miles de exiliados rusos.

Las reliquias llegaron a Montenegro durante la segunda Guerra Mundial, cuando el rey de Serbia Pedro II y el Patriarca se refugiaron en el Monasterio de Ostrog. Siguiendo los rumores de que el rey se había traído ricos tesoros a Ostrog, en 1952 la policía registró el Monasterio y encontró las reliquias, que fueron confiscadas por el Estado. Actualmente están expuestas en Cetinje.

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Tranvías de Sarajevo

Publicado por Miguel G. Lázaro en enero 26, 2009

El tranvía es uno de esos elementos que dan carácter a una ciudad, de los que definen su personalidad, crean hábitos y costumbres en sus ciudadanos y se convierten en objetivo de las cámaras de los turistas, visitantes que suben en una estación y bajan en otra sólo por el placer de oir el “krrraaak” y sentir el tirón del arranque, el bamboleo del desplazamiento y el suave frenazo de la llegada a ninguna parte, pues parece que lo importante es viajar en él y no a dónde te lleve.

Hay ciudades con tranvía y las hay que no lo tienen. Las hay en las que han instalado el tranvía, aunque no es lo mismo. Es como los ríos: algunos forman parte de la ciudad, no dividen sino que unen, se vive en ellos; en otras parecen un estorbo que nadie echaría de menos si fueran drenados y cubiertos de asfalto. Muchos no echarían de menos el Manzanares si desapareciera, pero San Francisco no sería lo que es sin su tranvía, renqueante y romántico protagonista secundario de decenas de películas.

La primera línea del mítico tranvía de San Francisco se inauguró en 1873 y no cuesta imaginar que la noticia se publicaría en todos los periódicos de Europa bajo algún precioso grabado. Muchos debieron soñar entonces con rieles surcando las calles adoquinadas de sus ciudades, como símbolo de modernidad. Las autoridades del joven Imperio Austrohúngaro decidieron instalarlo en Viena, pero quizá por si las moscas o para practicar con las nuevas tecnologías realizaron un ensayo en una ciudad que acaban de conquistar. En 1885 Sarajevo se convirtió así en la segunda ciudad en el mundo en tener un sistema público de tranvías.

Tranvia en Sarajevo, año 1901

Tranvía en Sarajevo, año 1901

Como el cable car en San Francisco, el tramvaj compone también el alma de Sarajevo, pero éste es un alma rota por la guerra y la crisis perenne de la que no despega esta ciudad, un alma llena de cicatrices de morteros, bombazos y ráfagas de ametralladora, alma grisácea y cubierta de niebla en la que destaca el único y prístino blanco de las miles de lápidas de gente enterrada antes de tiempo. En la guerra arrebataron a Sarajevo su alma, el alma de más de 10.000 de sus habitantes y también el alma del tranvía, que ya no es lo que era y tardará mucho en recomponerse, como la misma ciudad.

En la densa red de transportes que conecta la ciudad el amarillo de autobuses y trolebuses contrasta con el verde, azul, blanco y rosa de los tranvías donados por ciudades europeas. Cada vehículos es de un color, un modelo, un año diferente, y las advertencias o los anuncios transmiten incomprensibles mensajes en alemán a los indiferentes viajeros bosnios. La red de tranvías se surte de las donaciones internacionales, como la que esperan ahora de 18 convoys de Ámsterdam, que construidos entre 1979 y 1981, cesan en la ciudad de los canales pero todavía serán aprovechados en Sarajevo.

“Quieren deshacerse de la basura, y les es más caro reciclarlos que donarlos a Bosnia y Herzegovina”, dice un ciudadano en el periódico Dnevni Avaz de Sarajevo de hoy. “Como si no tuviéramos ya tranvías viejos. ¿Porqué no se les ocurre regalárnoslos nuevos?” se pregunta otro. Varios dicen que no saben por qué los aceptan. No vale aquello de “a caballo regalado”… Ésta es una ciudad con el alma herida por la que fluyen tranvías de segunda mano cargados de tristeza y resentimiento.

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Ulcinj, Montenegro: Una historia de piratas

Publicado por Miguel G. Lázaro en enero 16, 2009

Durante el s. XVI los turcos avanzaban rápidamente por Europa y el norte de África, habían conquistado casi todos los Balcanes y en 1525 llegaron a sitiar Viena. Asustados ante este avance, España, el Papado y Venecia, junto con otros aliados menores formaron una gran flota para enfrentarse a la turca e intentar evitar su control de las aguas del Mediterráneo, y lo consiguieron con la victoria de Lepanto en 1571.

Las crónicas dicen que la flota otomana sufrió una debacle pero algunos consiguieron escapar. Uno de ellos fue el otrora pirata argelino reconvertido en almirante Uluz Ali Pasha, quien se las arregló para escapar con algunas galeras hacia el norte y refugiarse en la bahía de Valdanos, junto a Ulcinj, en Montenegro.

Ulcinj maqueta de la ciudad amurallada

Maqueta de la ciudad amurallada de Ulcinj

Allí, junto con sus 400 supervivientes argelinos retomó su antiguo oficio de bucanero y se dedicó a asaltar barcos y ciudades a ambos lados del Adriático. Ulcinj se convirtió así en una suerte de Isla de la Tortuga, sin ser isla ni caribeña, sino una ciudad amurallada que durante más de dos siglos albergó piratas y esclavos y produjo interesantes elementos folclóricos, como una danza pirata o una comunidad negra que a finales del siglo XIX alcanzaba más de 100 individuos libres cuyos descendientes mulatos pasean hoy día por la ciudad y hablan albanés.

En el casco antiguo de Ulcinj hay un museo y una plaza a la que dan media docena de bóvedas cerradas con gruesas verjas que se supone eran las celdas del mercado de esclavos. Dicen, aseguran, que en la quinta de esas celdas estuvo encerrado durante más de cinco años D. Miguel de Cervantes Saavedra. Los libros de historia se equivocan, Cervantes no estuvo prisionero en Argel, sino en Ulcinj, a la sazón conocida por aquella época con su nombre italiano, Città d’Ulcino. El nombre de la dama por la que D. Quijote pierde la cabeza, Dulcinea, no derivaría de “dulce” ni nada por el estilo, como los historiadores y críticos del libro intentan adivinar, sino de la ciudad en la que Cervantes pasó tan difícil trance.

Una historia bonita como muchas de las que abundan en este pequeño país.

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