"Los periódicos nada dicen de la vida silenciosa de millones de hombres sin historia que a todas horas del día y en todos los países del globo se levantan a una orden del sol y van a sus campos a proseguir la oscura y silenciosa labor cotidiana y eterna, esa labor que echa las bases sobre las que se alzan los islotes de la Historia"
En 1999 la guerra de Kosovo y la tensión creciente con la OTAN llevaron al gobierno serbio de Slobodan Milošević a hacer intensas campañas para reclutar a jóvenes que sirvieran en el ejército. Como es natural, no todos los serbios estaban dispuestos a seguir a Milošević en su paranoia criminal nacionalista, así que los que pudieron salieron del país y otros, como Marko, se pasaron meses escondidos en garajes, bajos comerciales y graneros hasta que la policía se aburrió de buscarles. También los hubo, cuenta Marko de su amigo Jovan, quienes no tuvieron el valor de la rebeldía y ante la amenaza del calabozo decidieron presentarse a las levas.
Jovan se fue a Kosovo y allí se pasaba el día cavando trincheras, hoy una y otra nueva mañana, porque para el día siguiente los aviones y satélites de la OTAN ya habrían descubierto la de ayer y la iban a machacar a bombazos, así que había que construir un refugio nuevo en el que refugiarse hoy y sólo hoy, porque mañana ya estarían escondidos en otro nuevo, recién excavado. Y así se pasaba el tiempo, ratones excavando madrigueras que por la noche se evadían de aquel disparate con chupitos de rakija y porros de marihuana. Cava que te cava y bebe que te bebe vivió Jovan aquellas semanas, hasta que un día habló con su padre y le dijo que se iba a presentar voluntario al frente para estar junto a él durante la guerra y asegurarse de que no le pasara nada.
Jovan intentó convencer a su padre de que no lo hiciera bajo ningún concepto, que era una tontería arriesgarse a que le pasara algo, que qué sería de mamá, que además no se preocupara, que él no estaba tan cerca del frente y que no corría ningún peligro, que no viniera, de verdad que no hacía falta. Pero para el horror de Jovan su padre no desistió y se presentó en la trinchera.
Marko se parte de risa cada vez que cuenta cómo él estuvo escondido durante meses, y cómo su amigo tuvo que comportarse como un digno soldado ante su padre que se pasó el resto de aquella guerra absurda a su lado, cava que te cava; y nada más que eso, cava que te cava.
Montenegro entra en guerra con China, y en el Comité Central del Partido Comunista deciden enviar a 100.000 soldados para someter a los menos de 700.000 montenegrinos. En Podgorica se reúne la cúpula del ejército y el general pregunta por el tamaño del enemigo. “1.100 millones, señor”. “Vaya, dice, ¿y dónde vamos a enterrar a tanta gente?”
Tìpica bravuconada montenegrina, pero hacia el año 2000 ya había unos 100.000 chinos en Serbia, fruto de la visita que Slobodan Milošević hizo a China en 1996, y en la que animó a los chinos a que se vinieran a su país. Parece que Milošević quería dar la ciudadanía serbia a unos 40.000, según se decía en la calle, para darles derecho a voto y así contrarrestar el avance de la oposición liberal en la cada vez más contestaria Belgrado.
Desde entonces han venido muchos más chinos que se han instalado en los otros países de la región, y la prueba más evidente son las “tiendas chinas” o kineski shop que proliferan en los arrabales de las ciudades y que venden ropa y calzado y cacharrería varia para la casa, el coche y el jardín. Lo único que tienen de interesante las kineski shop es el surrealismo de hablar en serbo-croata con un chino.
Pero unos amigos comentaban que en Belgrado hay una kineski shop donde la mujer que limpia es serbia, y también son serbios los dependientes y sólo hay un chino en la caja. Es una anécdota significativa, pero todavía no sé si refleja la habilidad para los negocios de ese chino, o los bajos salarios que cobran los serbios, o ambas cosas a la vez.
Definitivamente algunos chinos están dispuestos a triunfar. Chin Chin es el nombre artístico de esta chica que ha vivido cinco años y medio entre Bosnia y Herzegovina y recientemente Croacia, y en los que entre otras cosas ha hecho de intérprete y de cantante. Pues nada, igual estamos descubriendo una estrella. A partir del minuto 2.