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El lugar se llama Rajlovac, y es una estación de ferrocarril a pocos minutos del centro de Sarajevo.
Publicado por Miguel G. Lázaro en marzo 29, 2012
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El lugar se llama Rajlovac, y es una estación de ferrocarril a pocos minutos del centro de Sarajevo.
Publicado en Fotografía | Etiquetado: BiH, Bosnia, Sarajevo, Yugoslavia | 4 Comentarios »
Publicado por Miguel G. Lázaro en marzo 3, 2012
Jolie se topó con las miserias del mundo rodando “Tomb Raider” en Camboya, donde vio hambre, pobreza y las desgracias causadas por las guerras. Desde entonces ha compaginado su trabajo artístico con la labor de embajadora de buena voluntad para el ACNUR, la oficina de la ONU para los refugiados. También ha adoptado varios niños. Pero ante los dramas de Bosnia decidió dirigir una película.
La protagonista es una mujer musulmana que, junto a decenas de otras mujeres de toda edad y condición, es raptada por soldados serbios para servir como esclava sexual del contingente que rodea la ciudad de Sarajevo. Entre los soldados hay un antiguo policía al que ella había conocido en tiempo de paz y que se la reserva para él, salvándola de las torturas físicas y psicológicas por las que pasan el resto de mujeres. Entre el secuestrador y la mujer se inicia una relación, pretendidamente amorosa pero del todo inverosímil, que sirve como hilo conductor de un compendio de atrocidades y barbaridades cometidas por los serbios.

Angelina fue ovacionada antes de la proyección en Sarajevo, el pasado 14 de febrero. Cuando terminó la película, por su brevedad los aplausos fueron más de cortesía que de entusiasta aprobación
Es una historia dura, de esas que hacen sentir lástima por el género humano y terror ante su inagotable capacidad para causar daño al prójimo. Pero a la película le falta contenido e intención y le sobra violencia. Las carencias narrativas y expresivas del film impiden que el espectador sienta empatía por la víctima, pero la crudeza de ciertos pasajes, todos ellos ciertos, provoca verdadera repulsión y pena. La historia no es creíble, termina además de forma casi ridícula, y carece de cualquier moraleja o mensaje, más allá del catálogo de salvajadas inhumanas y regodeo en la violencia por parte de los violadores y criminales soldados serbobosnios, quienes además justifican el exterminio y negación humana de la comunidad musulmana de Bosnia con todo tipo de clichés nacionalistas dignos del mismísimo Arkan.
El acercamiento de Jolie al horror de la guerra de Bosnia ha estado rodeado de polémica desde su inicio. Primero fue boicoteada por el ministro de cultura del cantón de Sarajevo, que denegó los permisos de rodaje ante las presiones de una asociación de mujeres víctimas de violaciones, que se escandalizaron al leer en el guión el inverosímil síndrome de Estocolmo de la esclava por su captor. La prohibición de las autoridades fue levantada poco después, pero Angelina Jolie ya se había llevado el rodaje a Hungría. Por supuesto, los serbios de Bosnia han puesto el grito en el cielo ante esta historia “antiserbia”, y aunque no ha habido un boicot político directo, el distribuidor en la mitad del país en la que los serbios tienen autonomía ha dicho que no la va a proyectar porque considera que “no hay interés entre el público”.
Lo cierto es que estas polémicas no tienen tanto que ver con la película como con la propia Bosnia y Herzegovina, en la que los líderes políticos y religiosos utilizan cualquier motivo para crear conflictos, avivar pasiones nacionalistas y fomentar la división, el miedo y el odio. Que la película presente a los serbios como malos malísimos es en realidad poco importante. Todo lo que en ella se cuenta realmente ocurrió y a mucha mayor escala, y los serbios de Bosnia siguen resistiéndose a aceptar y asumir este pasado. Calificar la película como antiserbia es como tildar La lista de Schindler de “antinazi”. No, sencillamente es una mala película, superficial y en cierto modo gratuita, pero aceptemos que la imagen que en ella se da de los serbios lleva ya 20 años inserta en el imaginario colectivo de gran parte de la Humanidad. El estropicio lo provoca la firma de Angelina Jolie, pues si no fuera por eso nadie le prestaría la mínima atención.
El gran problema de “En tierra de sangre y miel” es que en ella hay malos pero no hay buenos, hay víctimas.
En Sarajevo muchas personas no verán la película porque no tienen ganas de remover lo que intentan digerir, pero quienes la han visto dicen que refleja lo que vivieron durante la guerra. Pero todo el mundo destaca de la película la repercusión que está teniendo en el resto del mundo. Para los habitantes de Sarajevo, para los bosnios musulmanes, gracias a la película vuelven a ser el centro del mundo, se habla de su dolor, se conoce el horror que pasaron. Jolie está ahora dedicada a promocionar la película y a utilizar su fama y posición para reunirse con los mandamases mundiales y trasladarles el drama de la violación masiva de mujeres en tiempo de guerra, terrible e inhumana estrategia de humillación del “enemigo”. Sabemos que donde va Angelina Jolie siempre hay una cámara, por lo que a diario los medios de Sarajevo reproducen nuevos mensajes de compasión hacia las víctimas, pronunciados por protagonistas de la política, la cultura y el arte mundial.
Es por esto por lo que resulta escalofriante que el líder de la comunidad islámica de Bosnia y Herzegovina, Mustafá Ceric, considere que la obra de Angelina Jolie “es lo mejor que le ha pasado a Bosnia desde la firma de la paz de Dayton”. Lo cierto es que después de 16 años de paz las cosas siguen como durante los tres años de guerra, solo que sin muertos, matanzas y violaciones: el país está dividido, hundiéndose en la bancarrota económica, social y política, y los serbios siguen siendo los agresores y los bosnios musulmanes las víctimas. Y la grieta sigue profundizándose, gracias ahora a la bienintencionada pero torpe Angelina Jolie, que no ha sido capaz de darle a su película no una moraleja, símbolo ya de gran cine, sino siquiera una pátina que la convierta, al menos, en un homenaje a los miles de mujeres que sufrieron esas atrocidades. Pero ni a eso llega. Una lástima.
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La película se puede ver online en este enlace. Se grabaron dos versiones, una en los idiomas de la región, y otra en inglés. Esta es la versión inglesa.
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Entradas relacionadas: “The Wishtleblower: cine valiente que nos recuerda el poder de la opinión pública“.
Publicado en Películas, Política | Etiquetado: Bosnia, Cine, guerra, Medios de comunicación, mujer, Republica Srpska, Sarajevo | 7 Comentarios »
Publicado por Miguel G. Lázaro en octubre 28, 2011
Un individuo ha disparado esta tarde contra la Embajada de los Estados Unidos en Sarajevo, capital de Bosnia y Herzegovina. El presunto terrorista ha sido abatido por la policía de un disparo, y parece que está gravemente herido. Dos agentes del servicio de seguridad de la embajada han resultado heridos de bala. Otras dos personas han sido detenidas.
El individuo, al que por su apariencia (pelo corto, barba y pantalones por encima de los tobillos) los medios de comunicación locales relacionan con la secta musulmana wahhabi, se situó armado con un kalashnikov en una estación de tranvía en el bulevar que pasa delante de la Embajada de Estados Unidos en Sarajevo. Desde allí disparó contra la embajada con el rifle automático hiriendo a dos guardias de seguridad de la embajada, de ciudadanía bosnioherzegovina.
Después de disparar contra la embajada, el tirador permaneció durante varios minutos en el bulevar, sin hacer nada, hasta que un francotirador de la policía especial de Bosnia y Herzegovina le abatió de un disparo.
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Las informaciones disponibles, todavía contradictorias, afirman que el atacante no estaba solo y que hay dos o tres personas más arrestadas. Parece ser que el tirador vivía en Novi Pazar, una ciudad al sudeste de Serbia, y que tenía apenas 23 años. Se le ha identificado como Mevlid Jašarević. Tenía antecedentes penales en Austria, donde había sido condenado a tres años de cárcel por robo.
La zona, en el distrito comercial y universitario de Sarajevo, en el bulevar Zmaj od Bosne que es el principal eje de comunicación de la ciudad, está completamente bloqueada y está siendo inspeccionada por la sospecha de que pueda haber explosivos.
Publicado en Actualidad, Noticias | Etiquetado: BiH, Bosnia, EE UU, Sarajevo, terrorismo | 1 comentario
Publicado por Miguel G. Lázaro en octubre 16, 2011
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Publicado por Miguel G. Lázaro en junio 2, 2011
Totalmente abandonadas al paso del tiempo, rodeadas de maleza y algunas resquebrajadas por las explosiones de la guerra reciente, las tumbas de la comunidad judía de Sarajevo dan fé de la rica convivencia cultural y religiosa que vivió esta ciudad en tiempos mucho mejores que los actuales. Apenas quedan ya aquí descendientes de los sefardíes que a principios del s. XVI llegaron a Saray-Bosna huyendo de la limpieza étnica de los Reyes Católicos, pero sí han sobrevivido, grabadas en la piedra negra, deliciosas muestras de amor por los seres queridos.

Fantástica mezcla de español con grafía eslava: la đ sustituye a nuestra j, y la j a nuestro fonema i, como en el caso de đoja=joya. La h muda no se escribe, y la ch se representa como č.
“Una joya imponente / Hombre preciado e inteligente / Yéndose al mundo de la verdad / Todos aprecian sus hechas de bondad / Vicepresidente de la comunidad, / Presidente de sociedades / Laborador público días y tardes / La tasa de su vida fue cortada / Antes del tiempo fue arrancada / A su encuentro salgan ángeles del cielo / En Gan-Eden den a su alma consuelo”. Con estas enternecedoras palabras se despedían los Pardo de uno de los suyos, que con otros muchos centenares descansa en una de las laderas que rodean Sarajevo, bajo lápidas con apellidos como Moreno, Kampos, Montiljo o Kabiljo (en los que -ljo se lee “-llo”, Montillo y Cabillo). Éstas se mezclan con las de nombres centroeuropeos de los judíos ashkenazis, que huyeron de las persecuciones en el centro de Europa en el s. XVII, y que como los sefardíes, fueron bienvenidos y encontraron refugio y protección en los dominios del Imperio Turco.
Las autoridades otomanas toleraban la libertad de cultos en su territorio, y no sólo permitieron sino que favorecieron el establecimiento de la comunidad judía en el Imperio, sabedoras de los conocimientos mercantiles y financieros que han hecho prosperar a este pueblo. Cuando en agosto de 1492 expiraron los 4 meses de plazo que los Reyes Católicos habían dado a los súbditos de fe judía para convertirse o exiliarse, el sultán Bayaceto II llegó incluso a enviar buques a las costas ibéricas para recoger a los refugiados. A este sultán de gran visión estratégica se le atribuye la curiosa crítica, recogida por Caro Baroja, de “considerar como torpes a los Reyes Católicos por haber expulsado de sus reinos a súbditos tan provechosos para sus intereses”. Las puertas del Imperio Otomano estuvieron desde entonces siempre abiertas a la población judía, y en sus confines más occidentales, los de la Península Balcánica, se establecieron e integraron con gran fortuna y provecho.
La primera prueba escrita de presencia judía en Sarajevo data de 1557, y veinte años después el pashá les autorizaba a construir un barrio propio y la primera sinagoga, en una zona a la que llamaron El Cortijo. Los sefardíes se trajeron consigo no sólo la lengua y tradición hispana, sino también una auténtica joya bibliográfica: un Hagadá fechado en 1350 y elaborado en Barcelona.
La comunidad judía (sefardí y ashkenazi) prosperó en Sarajevo y se dice que en algún momento llegó a constituir una quinta parte de la población de la ciudad, lo que le ha valido el sobrenombre de “el Jerusalén europeo”, un lugar en el que sinagogas, mezquitas e iglesias católicas y ortodoxas se han venido mezclando en secular armonía. A finales del s. XIX la comunidad sefardí de Sarajevo llegó a publicar un periódico en ladino, La Alborada, y en 1892 se constituía una asociación cultural y caritativa que todavía hoy aglutina a la comunidad judía de Bosnia y Herzegovina: la Benevolencija.
El siglo XX fue terrible para la comunidad judía, y cerca del 85 % de los más de 10.000 judíos que vivían en la ciudad fueron asesinados durante el Holocausto, en campos de exterminio tristemente célebres como Jasenovac o Auschwitz. Gran parte de los supervivientes de la Segunda Guerra Mundial huyeron después al recién creado Estado de Israel, y otros lo hicieron 40 años después, escapándose de la guerra de 1992. Se estima que la comunidad judía de la ciudad la forman actualmente unas 700 personas, aunque es bastante probable que su número sea inferior.
El barrio del Cortijo desapareció en un incendio a finales del siglo XIX, y apenas queda un tercio de las 15 sinagogas que hubo en la ciudad. El cementerio, en cambio, y aunque en un estado penoso y muy descuidado, como testigo mudo y triste del paso de la historia y del hacer inevitable de la muerte, alberga tumbas desde el año 1630, con epitafios que son un auténtico tesoro:

Epitafio a Isak G. Salom, empresario local de quien se nos cuenta que abrió la primera fábrica de fósforos del país, en 1901 en Tuzla (http://bit.ly/iB8Xrf)
El lugar está en las laderas del monte Trebević, que es el que bordea la ciudad por el sur. Está por encima de la carretera de circunvalación de Sarajevo, conocida como tranzit pero oficialmente llamada “Camino de los jóvenes musulmanes” (Put mladih muslimana). La forma más fácil de llegar es desde Grbavica, subiendo por la calle que sale a la izquierda de la gasolinera de EP junto a la Oficina del Alto Representante (OHR, Office of the High Representative). Desde allí son 5 minutos y no tiene pérdida.

Bosquejo en el que se indica la situación del cementerio y cómo llegar (click para agrandar o en este enlace: http://bit.ly/lg8XAo)
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Para saber más: Página de la Jewish Virtual Library sobre Sarajevo, Edicto de Granada, página del ISJM sobre monumentos judíos, artículo de Ricardo Angoso en el Centro Virtual Cervantes, artículo sobre la Haradá de Sarajevo.
Artículos relacionados: “El cementerio de Zagreb deslumbra el 1 de noviembre“, “La muerte tiene rostro” y “El cementerio de Zemun en Belgrado“
Publicado en Curiosidades, Pinceladas históricas | Etiquetado: historia, Sarajevo, judaísmo, judíos, Bosnia, sefardíes | 10 Comentarios »
Publicado por Miguel G. Lázaro en marzo 22, 2011
Las revoluciones exitosas de Túnez y Egipto trajeron esperanzas a mucha gente descontenta en otros países, e incluso, algunos seguidores de la actualidad balcánica nos atrevimos a imaginar que quizá también en Sarajevo, Belgrado, Zagreb, Pristina o Podgorica la gente saldría a las calles exigiendo un cambio. Pero la tercera revolución se ha convertido ya en crisis y va camino de terminar en un terrible desastre, con un Gadafi que defiende a sangre y fuego su trono y una intervención extranjera tan acelerada como inciertos son sus motivos. La ilusión de un cambio propiciado desde abajo se ha esfumado tan rápido como nos la imaginamos.
En las semanas anteriores al inicio de la operación militar internacional ya se esbozaban los argumentos que justificarían la aprobación de la Resolución 1973 del Consejo de Seguridad de la ONU. De los 15 miembros del consejo cinco se abstuvieron, y el resto, entre ellos Bosnia y Herzegovina, votaron a favor de autorizar “las medidas necesarias” para defender a la población civil, y para dar respuesta a “las demandas legítimas del pueblo libio”. Su objetivo lo resumió en pocas palabras el presidente y Nobel de la Paz Obama el 11 de marzo: “evitar repetir los Balcanes en Libia”.
Apenas diez días después, y recién comenzada la intervención de la coalición contra Libia, este domingo 20 de marzo se manifestaban unas docenas de belgradenses para demostrar su solidaridad con el pueblo libio; y es que los serbios recuerdan muy bien que han sido dos veces objeto de las bombas de la “coalición internacional”, bombas que acabaron cayendo sobre puentes, túneles o fábricas, cuando no en el mismo centro de las ciudades, y que segaron la vida de centenares de “víctimas colaterales”.
En Balcanes la cuestión libia provoca nerviosismo y no deja indiferente a nadie. Las relaciones entre la región y el régimen de Gadafi se han mecido según las mareas de la política internacional: primero fue un firme aliado de Tito en el Movimiento de los No Alineados, pero durante los años 80 y 90, cuando Gadafi se hizo adalid del antiamericanismo, el presidente libio hizo suya la máxima de “el enemigo de mi enemigo es mi amigo” y apoyó abiertamente a Slobodan Milosević. Libia fue la primera en prestar ayuda humanitaria a Serbia tras el fin de la Operación Fuerza Aliada de 1999, y poco después, Gadafi recibía de Milosević la “Gran Estrella de Yugoslavia”, máximo galardón de una potencia ya entonces inexistente.

Tito y Gadafi en Mostar. En el centro Sofija Farkaš, mujer de Gadafi y madre de su sucesor, Saif al-Islam.
Gadafi, que se casó en 1970 con una mujer de la ciudad bosnia de Mostar, ha sabido siempre cultivar buenas relaciones con los países balcánicos. Aparte de su buena relación con Serbia, Libia fue el primer Estado africano en reconocer la independencia de Croacia, país con cuyo último presidente Gadafi ha mantenido una intensa amistad no exenta de polémica (“no creo que mi amigo Gadafi haya provocado esas masacres”, titulaba Jutarnji List en un reportaje en el que recordaba que Stjepan Mesić ha visitado Tripoli en tres ocasiones). Croacia, Serbia, Bosnia y Herzegovina… todos los países balcánicos han establecido relaciones con Libia desde que la comunidad internacional olvidara los pecados de Gadafi, después de que éste se declarara “en guerra contra Al-Qaeda” tras los atentados del 11 de septiembre, y pagara una indemnización millonaria por el atentado de Lockerbie.
Solo Kosovo ha tenido graves desavenencias con Libia, e incluso se cuenta que el presidente kosovar Pacolli fue humillado en una reciente visita a la jaima de Gadafi, donde fue para pedirle el reconocimiento de su país independiente. No sólo la delegación kosovar no logró su objetivo, sino que supuestamente tuvo que cantar y bailar para satisfacer las excentricidades del presidente libio.
Ahora que Gadafi vuelve a ser la oveja negra de la política internacional, los gobiernos de los países balcánicos no se salen del guión y han mostrado su apoyo a la intervención de la coalición internacional. Los costes de la crisis son grandes, y se cuentan por decenas las empresas balcánicas con inversiones en Libia. Solo las bosnias calculan en mil millones de euros el valor de los contratos firmados con el país norteafricano, en los sectores de la ingeniería civil, la construcción y la energía, principalmente. Varios ciudadanos bosnios han sido heridos desde que comenzara la crisis, y miles de trabajadores de la región han sido evacuados de sus puestos en Libia. Los únicos que pueden resultar beneficiados de la reciente crisis norteafricana son los turoperadores croatas, que ya han empezado a calcular la oportunidad que supone el cierre del negocio turístico en Túnez, Egipto y Libia.
La crisis libia ha tenido otros efectos esperpénticos, como la aparición del ministro de defensa serbio negando categóricamente que sus fuerzas aéreas estuvieran participando en los ataques a los insurrectos. Pero sin duda, la situación más embarazosa la vive la comunidad islámica de Sarajevo, que aplaudió la donación de Gadafi de 5 millones de dólares para la construcción de la espléndida sede de su presidencia en Sarajevo. El líder espiritual Mustafa Cerić, en señal de agradecimiento, decidió poner el nombre de Gadafi al edificio en construcción, pero ahora se encuentra ante la disyuntiva de qué hacer con el millón que Libia ingresó a principios de febrero. La oficina bosnia del Comité Helsinki de Derechos Humanos ya ha pedido que lo devuelva.
Pero a la población en Sarajevo estas vicisitudes apenas interesan. Los sarajevitas asisten incrédulos al desarrollo de los acontecimientos, que ven como una muestra más del proverbial cinismo de los poderes occidentales. Y es que el mundo se ha puesto de acuerdo para intervenir en Libia en apenas unas semanas, pero tardaron más de tres años en hacerlo en Bosnia y Herzegovina. Para comparaciones como la de Obama están en Sarajevo, sobre todo cuando obvian que aquí no hay petróleo.
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Este artículo ha sido publicado (y editado con cierto sensacionalismo) por la revista electrónica Cafébabel.es. Con distinta fortuna ha sido traducido al inglés, al francés y al italiano en la misma página.
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Publicado por Miguel G. Lázaro en octubre 7, 2009
La siempre inestable situación en Bosnia y Herzegovina ha empeorado notablemente durante el primer fin de semana de octubre, en el que se han producido una serie de incidentes violentos que han hecho aumentar la tensión en la entidad de Federación de Bosnia y Herzegovina (mitad del país compartida por los bosniacos musulmanes y los croatas, mientras que los serbios dominan la otra mitad, llamada República Srpska).
En Sarajevo, capital del Estado y de la entidad de Federación, se produjeron tres incidentes que a priori parecen no tener relación entre sí: el sábado 3 de octubre un hombre disparó contra los participantes en una carrera popular e hirió a dos mujeres; el domingo la policía se enzarzó a tiros con dos ladrones de coches en el barrio de Grbavica y el lunes un adolescente fue apuñalado en un tranvía.
A esta escalada de violencia urbana se unió la muerte de un hincha del equipo de fútbol de Sarajevo en la ciudad de Široki Brijeg, en el suroeste del país, donde se iba a disputar un partido de liga entre el equipo local y el de la capital. No está claro quién comenzó las provocaciones, si los hinchas venidos desde Sarajevo o los locales, pero la tarde del domingo Široki Brijeg vivió una batalla campal en la que además del fallecido hubo al menos otros dos heridos por disparos, medio centenar de contusionados y numerosos destrozos, incluido un coche de policía quemado. El incidente tiene especial gravedad porque revela las tensiones étnicas no cerradas en el país, ya que Široki Brijeg es un municipio habitado mayoritariamente por croatas. El fallecido, Vedran Puljić, de 24 años, era un hincha también croata del Sarajevo F.C. y junto con otros centenares de aficionados se había desplazado a animar a su equipo a la ciudad sureña.
Según informa la prensa local, tanto la policía municipal como los hinchas del Široki Brijeg no esperaban una afluencia tan masiva de seguidores del Sarajevo, quienes a su vez acusan a los locales de haberles recibido con pedradas, insultos y posteriormente disparos. Parece ser que durante los disturbios un individuo consiguió arrebatar la pistola a un policía y abrió fuego contra los hinchas del Sarajevo; el agresor fue detenido, pero el martes 6 de octubre se escapó del calabozo de los juzgados.
El incidente ha tenido graves consecuencias en la entidad croato-musulmana. Después de su regreso a Sarajevo, los hinchas del equipo capitalino como medida de protesta bloquearon la principal calle del centro durante casi 24 horas, impidiendo la circulación de los tranvías por toda la ciudad. En Široki Brijeg se manifestaron el día siguiente unos 2.000 jóvenes pidiendo la dimisión del Primer Ministro y del Ministro del Interior del cantón de Herzegovina Occidental, del que es capital esta ciudad. En la marcha se exhibieron banderas croatas, pancartas con lemas nacionalistas (“Za Dom spremni”, saludo de la época de dominio fascista de Croacia y que se puede traducir como “listos para la patria/el hogar”), y se corearon lemas contra los musulmanes y contra Bosnia y Herzegovina.
Un analista se pregunta en el periódico de Sarajevo Dnevni Avaz si estos acontecimientos son casuales o están provocados con la intención de causar una crisis en la entidad cohabitada por los croatas y los musulmanes, justo unos días antes de que se produzca una crucial reunión en Butmir, la base militar de las fuerzas militares internacionales en Sarajevo, entre las elites políticas locales y el subsecretario de Estado de EE UU y Carl Bildt, ministro de AA EE de Suecia, país que ostenta actualmente la presidencia de la Unión Europea. En dicha reunión se discutirán los mecanismos para acelerar el ingreso de Bosnia y Herzegovina en la UE y en la OTAN, un proceso continuamente en entredicho por la arquitectura del país después de la preguerra, dividido en tres territorios autónomos (Federación, República Srpska y el pequeño Distrito de Brčko), en el que de forma mayoritaria sólo la comunidad musulmana se identifica con el Estado en el que vive, mientras que los políticos serbios y croatas mayoritariamente boicotean cualquier intento de afianzar las estructuras estatales.
La situación es tan grave que el periódico croata Jutarnji List abría su portada del 7 de octubre con el titular “En Bosnia otra vez como antes de la guerra”, reflejando un sentimiento compartido por la mayoría de los habitantes del país. No es probable que la tensión desemboque en un nuevo conflicto abierto, pero se preguntaba este analista si todos estos incidentes no están encaminados a demostrar que no sólo el Estado de Bosnia y Herzegovina es inviable, sino que también lo es la entidad de Federación, lo que podría alentar las demandas de los sectores croatas nacionalistas de tener su propia entidad. La víctima del disparo en Široki Brijeg era un croata que residía en Sarajevo; si llega a haber sido un musulmán sería difícil prever las consecuencias.
Publicado en Noticias, Política | Etiquetado: BiH, Croacia, EE UU, Federación de ByH, OTAN, Sarajevo, UE | 7 Comentarios »
Publicado por Miguel G. Lázaro en enero 26, 2009
El tranvía es uno de esos elementos que dan carácter a una ciudad, de los que definen su personalidad, crean hábitos y costumbres en sus ciudadanos y se convierten en objetivo de las cámaras de los turistas, visitantes que suben en una estación y bajan en otra sólo por el placer de oir el “krrraaak” y sentir el tirón del arranque, el bamboleo del desplazamiento y el suave frenazo de la llegada a ninguna parte, pues parece que lo importante es viajar en él y no a dónde te lleve.
Hay ciudades con tranvía y las hay que no lo tienen. Las hay en las que han instalado el tranvía, aunque no es lo mismo. Es como los ríos: algunos forman parte de la ciudad, no dividen sino que unen, se vive en ellos; en otras parecen un estorbo que nadie echaría de menos si fueran drenados y cubiertos de asfalto. Muchos no echarían de menos el Manzanares si desapareciera, pero San Francisco no sería lo que es sin su tranvía, renqueante y romántico protagonista secundario de decenas de películas.
La primera línea del mítico tranvía de San Francisco se inauguró en 1873 y no cuesta imaginar que la noticia se publicaría en todos los periódicos de Europa bajo algún precioso grabado. Muchos debieron soñar entonces con rieles surcando las calles adoquinadas de sus ciudades, como símbolo de modernidad. Las autoridades del joven Imperio Austrohúngaro decidieron instalarlo en Viena, pero quizá por si las moscas o para practicar con las nuevas tecnologías realizaron un ensayo en una ciudad que acaban de conquistar. En 1885 Sarajevo se convirtió así en la segunda ciudad en el mundo en tener un sistema público de tranvías.
Como el cable car en San Francisco, el tramvaj compone también el alma de Sarajevo, pero éste es un alma rota por la guerra y la crisis perenne de la que no despega esta ciudad, un alma llena de cicatrices de morteros, bombazos y ráfagas de ametralladora, alma grisácea y cubierta de niebla en la que destaca el único y prístino blanco de las miles de lápidas de gente enterrada antes de tiempo. En la guerra arrebataron a Sarajevo su alma, el alma de más de 10.000 de sus habitantes y también el alma del tranvía, que ya no es lo que era y tardará mucho en recomponerse, como la misma ciudad.
En la densa red de transportes que conecta la ciudad el amarillo de autobuses y trolebuses contrasta con el verde, azul, blanco y rosa de los tranvías donados por ciudades europeas. Cada vehículos es de un color, un modelo, un año diferente, y las advertencias o los anuncios transmiten incomprensibles mensajes en alemán a los indiferentes viajeros bosnios. La red de tranvías se surte de las donaciones internacionales, como la que esperan ahora de 18 convoys de Ámsterdam, que construidos entre 1979 y 1981, cesan en la ciudad de los canales pero todavía serán aprovechados en Sarajevo.
“Quieren deshacerse de la basura, y les es más caro reciclarlos que donarlos a Bosnia y Herzegovina”, dice un ciudadano en el periódico Dnevni Avaz de Sarajevo de hoy. “Como si no tuviéramos ya tranvías viejos. ¿Porqué no se les ocurre regalárnoslos nuevos?” se pregunta otro. Varios dicen que no saben por qué los aceptan. No vale aquello de “a caballo regalado”… Ésta es una ciudad con el alma herida por la que fluyen tranvías de segunda mano cargados de tristeza y resentimiento.
Publicado en Curiosidades | Etiquetado: historia, Sarajevo | 2 Comentarios »