La siempre inestable situación en Bosnia y Herzegovina ha empeorado notablemente durante el primer fin de semana de octubre, en el que se han producido una serie de incidentes violentos que han hecho aumentar la tensión en la entidad de Federación de Bosnia y Herzegovina (mitad del país compartida por los bosniacos musulmanes y los croatas, mientras que los serbios dominan la otra mitad, llamada República Srpska).
En Sarajevo, capital del Estado y de la entidad de Federación, se produjeron tres incidentes que a priori parecen no tener relación entre sí: el sábado 3 de octubre un hombre disparó contra los participantes en una carrera popular e hirió a dos mujeres; el domingo la policía se enzarzó a tiros con dos ladrones de coches en el barrio de Grbavica y el lunes un adolescente fue apuñalado en un tranvía.
A esta escalada de violencia urbana se unió la muerte de un hincha del equipo de fútbol de Sarajevo en la ciudad de Široki Brijeg, en el suroeste del país, donde se iba a disputar un partido de liga entre el equipo local y el de la capital. No está claro quién comenzó las provocaciones, si los hinchas venidos desde Sarajevo o los locales, pero la tarde del domingo Široki Brijeg vivió una batalla campal en la que además del fallecido hubo al menos otros dos heridos por disparos, medio centenar de contusionados y numerosos destrozos, incluido un coche de policía quemado. El incidente tiene especial gravedad porque revela las tensiones étnicas no cerradas en el país, ya que Široki Brijeg es un municipio habitado mayoritariamente por croatas. El fallecido, Vedran Puljić, de 24 años, era un hincha también croata del Sarajevo F.C. y junto con otros centenares de aficionados se había desplazado a animar a su equipo a la ciudad sureña.
Según informa la prensa local, tanto la policía municipal como los hinchas del Široki Brijeg no esperaban una afluencia tan masiva de seguidores del Sarajevo, quienes a su vez acusan a los locales de haberles recibido con pedradas, insultos y posteriormente disparos. Parece ser que durante los disturbios un individuo consiguió arrebatar la pistola a un policía y abrió fuego contra los hinchas del Sarajevo; el agresor fue detenido, pero el martes 6 de octubre se escapó del calabozo de los juzgados.
El incidente ha tenido graves consecuencias en la entidad croato-musulmana. Después de su regreso a Sarajevo, los hinchas del equipo capitalino como medida de protesta bloquearon la principal calle del centro durante casi 24 horas, impidiendo la circulación de los tranvías por toda la ciudad. En Široki Brijeg se manifestaron el día siguiente unos 2.000 jóvenes pidiendo la dimisión del Primer Ministro y del Ministro del Interior del cantón de Herzegovina Occidental, del que es capital esta ciudad. En la marcha se exhibieron banderas croatas, pancartas con lemas nacionalistas (“Za Dom spremni”, saludo de la época de dominio fascista de Croacia y que se puede traducir como “listos para la patria/el hogar”), y se corearon lemas contra los musulmanes y contra Bosnia y Herzegovina.
Un analista se pregunta en el periódico de Sarajevo Dnevni Avaz si estos acontecimientos son casuales o están provocados con la intención de causar una crisis en la entidad cohabitada por los croatas y los musulmanes, justo unos días antes de que se produzca una crucial reunión en Butmir, la base militar de las fuerzas militares internacionales en Sarajevo, entre las elites políticas locales y el subsecretario de Estado de EE UU y Carl Bildt, ministro de AA EE de Suecia, país que ostenta actualmente la presidencia de la Unión Europea. En dicha reunión se discutirán los mecanismos para acelerar el ingreso de Bosnia y Herzegovina en la UE y en la OTAN, un proceso continuamente en entredicho por la arquitectura del país después de la preguerra, dividido en tres territorios autónomos (Federación, República Srpska y el pequeño Distrito de Brčko), en el que de forma mayoritaria sólo la comunidad musulmana se identifica con el Estado en el que vive, mientras que los políticos serbios y croatas mayoritariamente boicotean cualquier intento de afianzar las estructuras estatales.
La situación es tan grave que el periódico croata Jutarnji List abría su portada del 7 de octubre con el titular “En Bosnia otra vez como antes de la guerra”, reflejando un sentimiento compartido por la mayoría de los habitantes del país. No es probable que la tensión desemboque en un nuevo conflicto abierto, pero se preguntaba este analista si todos estos incidentes no están encaminados a demostrar que no sólo el Estado de Bosnia y Herzegovina es inviable, sino que también lo es la entidad de Federación, lo que podría alentar las demandas de los sectores croatas nacionalistas de tener su propia entidad. La víctima del disparo en Široki Brijeg era un croata que residía en Sarajevo; si llega a haber sido un musulmán sería difícil prever las consecuencias.

