Ulcinj, Montenegro: Una historia de piratas

Durante el s. XVI los turcos avanzaban rápidamente por Europa y el norte de África, habían conquistado casi todos los Balcanes y en 1525 llegaron a sitiar Viena. Asustados ante este avance, España, el Papado y Venecia, junto con otros aliados menores formaron una gran flota para enfrentarse a la turca e intentar evitar su control de las aguas del Mediterráneo, y lo consiguieron con la victoria de Lepanto en 1571.

Las crónicas dicen que la flota otomana sufrió una debacle pero algunos consiguieron escapar. Uno de ellos fue el otrora pirata argelino reconvertido en almirante Uluz Ali Pasha, quien se las arregló para escapar con algunas galeras hacia el norte y refugiarse en la bahía de Valdanos, junto a Ulcinj, en Montenegro.

Ulcinj maqueta de la ciudad amurallada

Maqueta de la ciudad amurallada de Ulcinj

Allí, junto con sus 400 supervivientes argelinos retomó su antiguo oficio de bucanero y se dedicó a asaltar barcos y ciudades a ambos lados del Adriático. Ulcinj se convirtió así en una suerte de Isla de la Tortuga, sin ser isla ni caribeña, sino una ciudad amurallada que durante más de dos siglos albergó piratas y esclavos y produjo interesantes elementos folclóricos, como una danza pirata o una comunidad negra que a finales del siglo XIX alcanzaba más de 100 individuos libres cuyos descendientes mulatos pasean hoy día por la ciudad y hablan albanés.

En el casco antiguo de Ulcinj hay un museo y una plaza a la que dan media docena de bóvedas cerradas con gruesas verjas que se supone eran las celdas del mercado de esclavos. Dicen, aseguran, que en la quinta de esas celdas estuvo encerrado durante más de cinco años D. Miguel de Cervantes Saavedra. Los libros de historia se equivocan, Cervantes no estuvo prisionero en Argel, sino en Ulcinj, a la sazón conocida por aquella época con su nombre italiano, Città d’Ulcino. El nombre de la dama por la que D. Quijote pierde la cabeza, Dulcinea, no derivaría de “dulce” ni nada por el estilo, como los historiadores y críticos del libro intentan adivinar, sino de la ciudad en la que Cervantes pasó tan difícil trance.

Una historia bonita como muchas de las que abundan en este pequeño país.

4 Respuestas a “Ulcinj, Montenegro: Una historia de piratas

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