Visitar los Balcanes es seguro… ¡si no te metes en líos!

Hace un par de años una pareja de amigos venía a visitarme a Montenegro y me costó algo de trabajo convencerles de que no se preocuparan,  que nadie les iba a robar el coche ni la cámara, que no había minas en el país, sólo en Croacia y en Bosnia y Herzegovina y que cada vez menos, sólo en zonas recónditas y bien señalizadas… Tuve pues que insitir en que no iba a pasar nada, que a lo máximo podían sufrir el acoso de algún poli corrupto en búsqueda de una excusa para ponerles una multa, pero que ésta es una región segurísima en la que se puede caminar a cualquier hora del día y de la noche sin miedo a atracos, en que sólo hay que temer a los rateros en el transporte público o en las zonas más turísticas de las grandes ciudades.

A mediados de abril, sin embargo, se montó por aquí un escándalo fenomenal porque el Ministerio de Asuntos Exteriores del gobierno británico prevenía a sus nacionales de un riesgo bajo de terrorismo y crimen organizado en Croacia, que podían causar ataques indiscriminados en lugares frecuentados por extranjeros. No obstante, añadía el aviso, la tasa de crímenes en Croacia es baja y son raros los delitos con violencia. Pese a todo las autoridades y medios de comunicación croatas se rasgaron las vestiduras, temiendo que los más de 250.000 británicos que cada año visitan sus costas eligieran otros destinos. Pero ¿cuáles? si hoy día parece que nadie se libra de la amenaza del terrorismo. Sin ir más lejos, para España el Foreign Office avisa de un riesgo “alto” de terrorismo, igual para EE UU, mientras que para Francia o Italia la amenaza es “general”… habrá que ver si esto importa mucho a los millones de británicos que visitan Ibiza, Levante y la Costa del Sol, Roma, París, la Costa Azul o Sicilia, pero es que los croatas tienen mucho amor propio y cualquier crítica a su país, por leve que sea, tiene un sorprendente efecto Fuenteovejuna.

Aunque les cueste reconocer que existe cierta inseguridad, lo cierto es que el crimen organizado croata y sus métodos terroristas demostraron su poder asesino el octubre pasado, y por triplicado. La primera víctima fue Ivana Hodak, una joven abogada hija de un famoso letrado que defiende a un general acusado de tráfico de diamantes durante la guerra de los años noventa; la alarma social por la ejecución de Hodak de dos tiros en la cabeza le costó el puesto a los ministros de Interior y Justicia y al jefe de policía, pero tan sólo dos semanas después morían Ivo Pukanik y Niko Franić por la bomba colocada en los bajos del coche del primero. Pukanik era el propietario de un semanario de análisis político famoso por sus investigaciones y denuncias de corrupción y contra el crimen organizado, y Franić el director de publicidad.

Cartel en Doboj (B&H) con Branislav Garic pidiendo el voto para el SDS en las elecciones municipales de octubre de 2008

Cartel en Doboj (B&H) con Branislav Garic pidiendo el voto para el SDS en las elecciones municipales de octubre de 2008

Sobre estos crímenes se ciñe la tenebrosa sombra del crimen organizado, que prosperó en toda la región durante la década de los noventa, aprovechando la desintegración de los poderes públicos y la desestructuración social causadas por las guerras y las crisis. Las conexiones entre política y crimen organizado son ampliamente reconocidas por algunos, y obscenamente sospechosas en muchos otros casos, empezando por el magnicidio del primer ministro serbio Zoran Đinđić en marzo de 2003, hasta el más reciente asesinato de un parlamentario albanés, el pasado 2 de mayo.  Hace apenas 10 días, el domingo 26 de abril el vicepresidente del partido SDS de la República Srpska de Bosnia y Herzegovina, Branislav Garić, era asesinado también a tiros en su oficina en Doboj por un empresario de la construcción, generoso donante del partido y habitual beneficiario de grandes contratas públicas. Y también recientemente se conocía la sentencia a 30 años de un joven acusado de colaborar en el asesinato de Duško Jovanović, editor del periódico montenegrino Dan, en mayo de 2004. El penado, un antiguo campeón de karate, ha anunciado que recurrirá la sentencia, pero de cualquier forma se le condena por colaborar en el asesinato (que no cometerlo) de este veterano periodista, crítico implacable del todopoderoso zar montenegrino Milo Djukanović.

En todos estos casos, como en otros que no he mencionado, se enmarañan los entresijos del poder económico y político, las deudas en dinero o en favores, intereses ocultos o más evidentes, pero siempre con la tónica de que aunque los sicarios puedan ser arrestados los que han decidido la ejecución se acaban librando.

Los croatas no dejan de tener su parte de razón. Es perfectamente seguro venir a bañarse a la costa dálmata, como lo es también a la montenegrina, o visitar Sarajevo o Belgrado, siempre, claro está, que el visitante no aproveche su estancia para intentar hacer dinero a base de chanchullos turbios con gente peligrosa. Así pues, que quien quiera y pueda venga y disfrute de esta hermosa y apasionante región, sin ningún miedo, pues estará más seguro aquí que paseando por las calles de cualquier ciudad española.

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