Una de chinos

Montenegro entra en guerra con China, y en el Comité Central del Partido Comunista deciden enviar  a 100.000 soldados para someter a los menos de 700.000 montenegrinos. En Podgorica se reúne la cúpula del ejército y el general pregunta por el tamaño del enemigo. “1.100 millones, señor”. “Vaya, dice, ¿y dónde vamos a enterrar a tanta gente?”

Tìpica bravuconada montenegrina, pero hacia el año 2000 ya había unos 100.000 chinos en Serbia, fruto de la visita que Slobodan Milošević hizo a China en 1996, y en la que animó a los chinos a que se vinieran a su país. Parece que Milošević quería dar la ciudadanía serbia a unos 40.000, según se decía en la calle, para darles derecho a voto y así contrarrestar el avance de la oposición liberal en la cada vez más contestaria Belgrado.

Desde entonces han venido muchos más chinos que se han instalado en los otros países de la región, y la prueba más evidente son las “tiendas chinas” o kineski shop que proliferan en los arrabales de las ciudades y que venden ropa y calzado y cacharrería varia para la casa, el coche y el jardín. Lo único que tienen de interesante las kineski shop es el surrealismo de hablar en serbo-croata con un chino.

Pero unos amigos comentaban que en Belgrado hay una kineski shop donde la mujer que limpia es serbia, y también son serbios los dependientes y sólo hay un chino en la caja. Es una anécdota significativa, pero todavía no sé si refleja la habilidad para los negocios de ese chino, o los bajos salarios que cobran los serbios, o ambas cosas a la vez.

Definitivamente algunos chinos están dispuestos a triunfar. Chin Chin es el nombre artístico de esta chica que ha vivido cinco años y medio entre Bosnia y Herzegovina y recientemente Croacia, y en los que entre otras cosas ha hecho de intérprete y de cantante. Pues nada, igual estamos descubriendo una estrella. A partir del minuto 2.

5 Respuestas a “Una de chinos

  1. La chica de cantar bien, lo que se dice bien bien, no canta, pero no deja de ser una curiosidad, por el momento, una china hablando en serbio.

    Por cierto, lo de antes qué era? un concurso en que había que acertar quien era la cantante entre tres?

  2. No hay sitio donde no estén, bichos silenciosos, que se infiltran y se adaptan a las formas que ya existen, sin imponerse, y a los trabajos que nadie quiere y todos necesitan, hasta volverse imprescindibles. Un día todos seremos chinos.

    • Lo del principio es un chiste montenegrino, muy montenegrino. Es que pa chulos ellos.

      Guise, no se si todos seremos un dia chinos, pero como dices esta claro que dependeremos de ellos. Y si, estan por todas partes: En el Africa negra dicen que incluso alli hay tantos que los taxistas directamente preguntan al pasajero que no es negro si es chino… y toca responder que no, que de España. Les pareceremos todos iguales.

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