Las repercusiones de la crisis libia en los Balcanes

Las revoluciones exitosas de Túnez y Egipto trajeron esperanzas a mucha gente descontenta en otros países, e incluso, algunos seguidores de la actualidad balcánica nos atrevimos a imaginar que quizá también en Sarajevo, Belgrado, Zagreb, Pristina o Podgorica la gente saldría a las calles exigiendo un cambio. Pero la tercera revolución se ha convertido ya en crisis y va camino de terminar en un terrible desastre, con un Gadafi que defiende a sangre y fuego su trono y una intervención extranjera tan acelerada como inciertos son sus motivos. La ilusión de un cambio propiciado desde abajo se ha esfumado tan rápido como nos la imaginamos.

En las semanas anteriores al inicio de la operación militar internacional ya se esbozaban los argumentos que justificarían la aprobación de la Resolución 1973 del Consejo de Seguridad de la ONU. De los 15 miembros del consejo cinco se abstuvieron, y el resto, entre ellos Bosnia y Herzegovina, votaron a favor de autorizar “las medidas necesarias” para defender a la población civil, y para dar respuesta a “las demandas legítimas del pueblo libio”. Su objetivo lo resumió en pocas palabras el presidente y Nobel de la Paz Obama el 11 de marzo: “evitar repetir los Balcanes en Libia”.

Apenas diez días después, y recién comenzada la intervención de la coalición contra Libia, este domingo 20 de marzo se manifestaban unas docenas de belgradenses para demostrar su solidaridad con el pueblo libio; y es que los serbios recuerdan muy bien que han sido dos veces objeto de las bombas de la “coalición internacional”, bombas que acabaron cayendo sobre puentes, túneles o fábricas, cuando no en el mismo centro de las ciudades, y que segaron la vida de centenares de “víctimas colaterales”.

En Balcanes la cuestión libia provoca nerviosismo y no deja indiferente a nadie. Las relaciones entre la región y el régimen de Gadafi se han mecido según las mareas de la política internacional: primero fue un firme aliado de Tito en el Movimiento de los No Alineados, pero durante los años 80 y 90, cuando Gadafi se hizo adalid del antiamericanismo, el presidente libio hizo suya la máxima de “el enemigo de mi enemigo es mi amigo” y apoyó abiertamente a Slobodan Milosević. Libia fue la primera en prestar ayuda humanitaria a Serbia tras el fin de la Operación Fuerza Aliada de 1999, y poco después, Gadafi recibía de Milosević la “Gran Estrella de Yugoslavia”, máximo galardón de una potencia ya entonces inexistente.

Tito y Gadafi en Mostar. En el centro Sofija Farkaš, mujer de Gadafi y madre de su sucesor, Saif al-Islam.

Gadafi, que se casó en 1970 con una mujer de la ciudad bosnia de Mostar, ha sabido siempre cultivar buenas relaciones con los países balcánicos. Aparte de su buena relación con Serbia, Libia fue el primer Estado africano en reconocer la independencia de Croacia, país con cuyo último presidente Gadafi ha mantenido una intensa amistad no exenta de polémica (“no creo que mi amigo Gadafi haya provocado esas masacres”, titulaba Jutarnji List en un reportaje en el que recordaba que Stjepan Mesić ha visitado Tripoli en tres ocasiones). Croacia, Serbia, Bosnia y Herzegovina… todos los países balcánicos han establecido relaciones con Libia desde que la comunidad internacional olvidara los pecados de Gadafi, después de que éste se declarara “en guerra contra Al-Qaeda” tras los atentados del 11 de septiembre, y pagara una indemnización millonaria por el atentado de Lockerbie.

Solo Kosovo ha tenido graves desavenencias con Libia, e incluso se cuenta que el presidente kosovar Pacolli fue humillado en una reciente visita a la jaima de Gadafi, donde fue para pedirle el reconocimiento de su país independiente. No sólo la delegación kosovar no logró su objetivo, sino que supuestamente tuvo que cantar y bailar para satisfacer las excentricidades del presidente libio.

Ahora que Gadafi vuelve a ser la oveja negra de la política internacional, los gobiernos de los países balcánicos no se salen del guión y han mostrado su apoyo a la intervención de la coalición internacional. Los costes de la crisis son grandes, y se cuentan por decenas las empresas balcánicas con inversiones en Libia. Solo las bosnias calculan en mil millones de euros el valor de los contratos firmados con el país norteafricano, en los sectores de la ingeniería civil, la construcción y la energía, principalmente. Varios ciudadanos bosnios han sido heridos desde que comenzara la crisis, y miles de trabajadores de la región han sido evacuados de sus puestos en Libia. Los únicos que pueden resultar beneficiados de la reciente crisis norteafricana son los turoperadores croatas, que ya han empezado a calcular la oportunidad que supone el cierre del negocio turístico en Túnez, Egipto y Libia.

La crisis libia ha tenido otros efectos esperpénticos, como la aparición del ministro de defensa serbio negando categóricamente que sus fuerzas aéreas estuvieran participando en los ataques a los insurrectos. Pero sin duda, la situación más embarazosa la vive la comunidad islámica de Sarajevo, que aplaudió la donación de Gadafi de 5 millones de dólares para la construcción de la espléndida sede de su presidencia en Sarajevo. El líder espiritual Mustafa Cerić, en señal de agradecimiento, decidió poner el nombre de Gadafi al edificio en construcción, pero ahora se encuentra ante la disyuntiva de qué hacer con el millón que Libia ingresó a principios de febrero. La oficina bosnia del Comité Helsinki de Derechos Humanos ya ha pedido que lo devuelva.

Pero a la población en Sarajevo estas vicisitudes apenas interesan. Los sarajevitas asisten incrédulos al desarrollo de los acontecimientos, que ven como una muestra más del proverbial cinismo de los poderes occidentales. Y es que el mundo se ha puesto de acuerdo para intervenir en Libia en apenas unas semanas, pero tardaron más de tres años en hacerlo en Bosnia y Herzegovina. Para comparaciones como la de Obama están en Sarajevo, sobre todo cuando obvian que aquí no hay petróleo.

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Este artículo ha sido publicado (y editado con cierto sensacionalismo) por la revista electrónica Cafébabel.es. Con distinta fortuna ha sido traducido al inglés, al francés y al italiano en la misma página.

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9 Respuestas a “Las repercusiones de la crisis libia en los Balcanes

  1. En la Bosnia de guerra corría un chiste que hablaba de un señor de Sarajevo que ve a un vecino suyo cavando un hoyo muy profundo en su jardín, y cuando le pregunta el motivo de ello, le responde que busca petroleo para ver si así los americanos vienen a salvarles.

    • ¡¡Qué gran anécdota!! Y qué gran verdad… si aquí hubiera habido petróleo, o coltán, o gas, o lo que fuera, qué diferentes habrían sido las cosas. Un abrazo, bcnlair!😉

  2. Está genial.

    No sabía yo que el Gadafi hiciera tan buenas migas con el Milosevic… dios los cría y ellos se juntan.

    Y bueno, todas las guerras se hacen por dinero desde la Prehistoria… nunca cambiara… si hay pasta en juego les plantamos misilucos y si no… ya veremos…

    besos

  3. Muy bueno el artículo Miguel. Me gusta la manera en que lo planteas, lo suficientemente claro para que cada cual saque sus conclusiones y lo bastante sutil para no anteponer la opinión del autor a los hechos que son claros y reveladores…..un ejemplo de cinismo claro el de este señor y el de aquellos que vieron la oportunidad de sacara provecho.

    Delirios de poder en el ancho campo de los mercados financieros…..vaya aventura….espero que en los foros parlamentarios cuando acaben las discusiones sobre la intervención empiecen aquellas que tienen que ver con las inversiones y favores recibidos.

    un abrazo!

  4. Gracias Miguel por tu análisis tan concreto de las repercusiones de la crisis en Serbia, Bosnia & Herzegovina y Croacia. Ahora con lo que tu describes a cerca de las grandes inversiones que Bosnia a hecho en el país africano, supongo que la crisis económica se agudizará aun más en el país balcánico. Parece que el deshaogo está cada vez más lejos, y en cambio los problemas aumentan. Solo espero que la calma se mantenga.
    Gracias de nuevo Miguel y GRACIAS por el documental, ONCE Brothers, de Vlade Divac y Drazen Petrovic. Un gran aporte sin dudas!
    Saludos Amigo!

  5. ¡Ya…! este artículo es reciente… mil gracias… ya me dí cuenta ahora mismo que estamos en la actualidad total… te seguire de cerca… y en facebook tambien.

  6. Gracias por el artículo.
    Deseo añadir una cosa más. El apoyo a la intervención (en contra del régimen de Gadafi) dado por parte del gobierno de Bosnia y Hercegovina es una auténtica vergüenza. Las tres naciones de ByH (serbios, croatas y musulmanes) se sentían igual de engañadas y tristes por el paripé que hicieron sus “representantes” a nivel internacional. Para colmo, ésa fue la primera vez que los políticos de ByH se han puesto de acuerdo respecto a un asunto: han votado a favor de una auténtica masacre que su propio pueblo ya había experimentdo. ¡Qué ironía!

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